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  • Gimena Castellón Arrieta

RUMOR VISUAL x el Gocerío

La exhibición digital “Rumor”es el resultado de una residencia online del mismo nombre, realizada bajo la curaduría y dirección de Gimena Castellón-Arrieta para Galería Cordillera. Desde su creación el 2016, Cordillera se ha enfocado en la temática de los cruces, las migraciones, los límites y los desbordes; ideas de roce, choque, encuentro, pero también paisaje y naturaleza. Rumor, por otra parte alude al “estado de conversación” en que se adentraron las artistas convocadas; es un eco, un murmullo – que invitó a una nueva productividad lenta, lejos de la fiebre digital del 2020. Una oportunidad para sobrepasar la frialdad de la conexión cibernética para conectar con la humanidad que logra colarse a través de la pantalla. Las seis artistas convocadas tuvieron, en medio de la pandemia, el “regalo del tiempo”: un abrazo digital, un lugar donde no hubiera que demostrar nada, solo conversar y reflexionar juntas. Hoy, luego de tantos meses, exhiben el resultado de esa residencia convertida en proceso de investigación, estado de conversación, y hoy, exposición digital.




Andrea González (CL) ofrece un video y un tríptico digital bajo el título de “Intervalo” (2021). El trío de imágenes ofrece preguntas que resuenan como ecos y gatillan respuestas casi automáticas en el interior de quien las lee. Nos interpelan (“¿Qué quiero entender?”; “¿Qué estoy dispuesta a no entender?”) e indagan en las dudas e incertezas de estos años pandémicos, años en que se derrumbaron tantas convicciones y hábitos naturalizados. Con el tono sombrío de un funeral o un día gris, González ofrece palabras como definiciones, como categorías, que llevan la atención a la falta de certezas que nos ofrece cada día. El título es especialmente evocador, haciendo eco de la sensación que nos dejan estos meses de encierro de haber vivido un paréntesis, un descanso, un sueño o la interrupción de una vida que ya no nos parece tan real.


Una de mis obras favoritas es el video “Nos quitaron la magia” (2021) de Wilkellys Pirela (VZ). En sus casi 6 minutos, logra generar una atmósfera cargada de extrañeza e inquietud, envuelta en una delicada sensibilidad: la ternura de las flores que salen de un excusado y la suave forma en que un pie se hunde en el suelo para ser recibido por la esponjosa tierra verde. Como en sus trabajos anteriores, Pirela combina magia, juego y sorpresa con la oscuridad que esconde la humanidad – el miedo, el hambre, los prejuicios, el nacionalismo. En el video, una especie de sanación: la naturaleza da lo que el ser humano niega, nutre donde la ley quita. Por otro lado, en “Las cosas que no pude tirar” (2021) Mariana Riquelme (CL) presenta un diario digital, una indagación, una bitácora, un collage. Juega con el diario como artefacto que informa a un público masivo, y diario como expresión de lo mas íntimo y privado, de búsquedas, ausencias y tesoros personales. En sus páginas conviven recortes de fotografías, noticias, invitaciones, boletos y textos varios, junto a anotaciones y reflexiones de la artista. Riquelme se vale del lenguaje del comic, a través de la tipografía que elige, las viñetas que se leen como momentos de una historia que avanza, y un producto final alto en contrastes. Eso se hace aún más obvio en la última imagen que termina con un chiste, un “Plop” digno del Condorito chileno, donde exclama “Nooooooo, aún no estoy lista”. ¿Para qué? Una postdata nos da la respuesta: “para la emancipación”. Como Pirela, su obra reúne sombra y chiste, al igual que ocurre en el cotidiano mismo de nuestros días.

Daniela Arnaudo (ARG) en “Desde acá” (2021) expone su trabajo textil. Son bordados entre lo naive y lo kitsch, delicados brocados que podríamos encontrar en la casa de una abuela que con cariño nos sirve un té. Sin embargo, bajo el peso de las puntadas de Arnaudo estas se convierten en algo mucho mas profundo e inquietante, al ser cubiertas de animales que bailan, vuelan, se mutilan, se menean, sangran. Vincula la memoria de les ancestres con las vivencias contemporáneas de lo digital, y también del bordado, el tacto, los dolores, la muerte. Es especialmente destacable que Arnaudo, tal como Riquelme, descubran maneras de dar forma a sus obras y procesos físicos a través del uso del video y la fotografía. Algo similar ocurre en el video “Lo mismo pero distinto” (2021) de Florencia Caiazza (ARG). En ella el movimiento rítmico y repetitivo de piezas de arcilla con las manos nos lleva al mundo del tacto, del gesto y de la manualidad. Hace y deshace patrones, de manera tal vez pensada, tal vez azarosa, tal vez juguetona. Las piezas son huella de sus dedos, y ponen en tensión un todo que se descompone una y otra vez en sus partes, con un método que no entendemos pero que rememora un eterno retorno.

La pieza de video más contundente es “Formas de cruzar la cordillera” (2021) de Maia Gattás (ARG). Una conferencia performática de 25 minutos que es al mismo tiempo una opera, un tira y afloja entre Chile y Argentina, un juego entre símbolos y significados, y un poema a la residencia misma y sus participantes. El titulo es también descripción, y alude a la co-construcción y procesos conjuntos que se dieron durante la residencia Rumor. Durante largos minutos, Gattás recorre la multitud de maneras en que, juntas, cruzaron la cordillera: sentimentales, amorosas, digitales, estéticas, políticas. Evoca las formas en que cada una habita su territorio, y las circunstancias que rodean cada historia de vida. Me pareció un ejercicio especialmente amoroso, en que crea un archivo artístico de lo que fue la residencia, el convivir de las participantes, y las obras de cada una. Va al corazón de lo que busca generar Castellón-Arrieta: indagar en hasta donde puede llegar el Rumor de Cordillera.

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